lunes, 16 de abril de 2012

Historias gays en el Titanic. La cara oculta de la historia

En estos días en los que se conmemora a diestro y siniestro el centenario del hundimiento del Titanic, somos muchos los que estamos un poco hartos de tanta historia relacionada con el barco. Que si Titanic en 3D, que si reposiciones de películas de segunda en televisión, homenajes, y reportajes en televisiones y periódicos por doquier…

Al final, tanta saturación de información sobre una historia que todos conocemos de memoria, la verdad es que cansa un poquito. Pero hoy, navegando por internet he encontrado una nueva visión del hundimiento. Como no podía ser de otra manera, en un barco en el que viajaban más de 2.000 personas tenía que haber un buen porcentaje de homosexuales, aunque no suela hablarse de ello.

Por eso, me ha parecido curioso encontrar la noticia, tanto por el contenido gay, como por aportar nuevos datos a la historia, frente a las repetitivas informaciones con las que nos bombardean desde hace un mes. En un libro de Hug Brewster en el que aparecen mensajes y cartas que sobrevivieron al hundimiento, el autor ha recogido algunas cartas que muestran el amor entre algunos pasajeros gays de primera clase del famoso transatlántico.

Evidentemente, muchas cartas y documentos no sobrevivieron al naufragio. Y otras, aunque sí que sobrevivieron a la catástrofe, fueron destruidas por los familiares de los pasajeros que viajaban en primera clase para evitar que salieran a la luz los amores y secretos de las víctimas.

Pero aún así, Hugh Brewster ha publicado el libro “Vidas doradas, viaje fatal: los pasajeros de primera clase del Titanic y su mundo”, en el que recoge todas las cartas y mensajes que han podido reunir, cien años de la catástrofe que hundió al barco más grande y lujoso del mundo construido hasta entonces.

Entre los casos recogidos en el libro se encuentra el del escritor y corresponsal de guerra Francis Millet y el de su amigo y ex compañero de cuarto Mayor Butt Archibald, un ayudante militar de los presidentes Howard Taft y Roosevelt.

Millet, casado y con hijos, envío también cartas homoeróticas al poeta Charles Warren Stoddard. Y en una carta enviada por el escritor a un amigo desde el barco cuatro días de la catástrofe, afirmaba que a primera vista, en el Titanic había un buen número de “nuestra gente”.

Anécdotas sin más, que reflejan la pluralidad de los viajeros que embarcaron en el famoso barco, y que aportan una visión diferente a la historia y a la película de James Cameron. ¿Alguien se imagina la historia de amor entre Leonardo DiCaprio y otro pasajero de buen ver, en lugar de la que nos contó la película con Kate Winslet? Probablemente, el final habría sido también triste, ya que a buen seguro hubieran muerto los dos amantes, en lugar de DiCaprio únicamente. Pero eso, claro está, queda para la ciencia ficción, y para nuestra imaginación… 


Fuente: AmbienteG.com


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