miércoles, 6 de junio de 2012

Las próximas elecciones presidenciales de México serán claves para el futuro de la comunidad LGTB


El próximo 1 de julio México votará para elegir al próximo inquilino del Palacio de Los Pinos, residencia oficial del presidente mexicano, así como a los miembros del Senado y la Cámara de Diputados, en unos comicios electorales que serán clave para la lucha LGTB. También en esta fecha se celebrarán elecciones en el Distrito Federal para renovar el gobierno de la capital del país. Felipe Calderón Hinojosa, actual Presidente de la República y miembro del PAN, agota su sexenio y la banda presidencial será disputada en esta ocasión por cuatro aspirantes, tres hombres y una mujer.

Los derechos de las mujeres y de la diversidad sexual aparecen en esta campaña electoral como temas controvertidos. Cuestiones como el aborto o el matrimonio igualitario siguen provocando un gran debate social y político. No hay que olvidar que México D. F. se convirtió en 2009 en la primera entidad federativa de América Latina en reconocer el matrimonio entre personas del mismo sexo, incluyendo su derecho a la adopción, a través de una reforma del Código Civil propuesta por el gobernante PRD, con Marcelo Ebrard como jefe de gobierno del Distrito Federal. Unos matrimonios que son plenamente válidos en todo el territorio mexicano, según dejó claro la Suprema Corte de Justicia de la Nación en agosto de 2010. Además es posible contraer unión civil en el estado de Coahuila, al norte del país, cuyo Tribunal Superior de Justicia ha fallado además a favor de la adopción conjunta por parejas del mismo sexo, y existe un disputa legal al respecto en el estado de Quintana Roo, cuyo Código Civil no hace especificación alguna de que el matrimonio solo pueda ser contraído entre un hombre y una mujer. En otros territorios mexicanos en los que se ha intentado seguir los pasos de México D.F., sin embargo, no ha habido éxito por el momento.

Los candidatos a la presidencia, de uno y otro signo, miden sus declaraciones y mensajes sobre estas cuestiones para evitar crear polémicas excesivas que puedan traer consigo un revés electoral. Sin embargo, y a pesar de la cautela interesada, el posicionamiento sobre estos temas sociales sigue representando el principal factor diferenciador entre los presidenciables mexicanos.





Es el candidato que encabeza todos los sondeos electorales hasta el momento. Su candidatura está impulsada por la coalición Compromiso por México, integrada por el histórico Partido Revolucionario Institucional (PRI) y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM). Concretamente, Peña Nieto es miembro del PRI, partido que gobernó el país de forma autoritaria durante más de setenta años ininterrumpidos (1929-2000).


La estrategia del candidato priísta con respecto a la diversidad sexual en esta campaña electoral se ha basado en la ignorancia hacia el colectivo LGTB, no ha respaldado abiertamente ninguna reivindicación del movimiento, pero tampoco ha querido rechazar un posible apoyo de ciertos sectores de la comunidad LGTB mexicana. En concreto, ante el reconocimiento del matrimonio igualitario, la postura de Peña no ha sido arriesgada: “El matrimonio es tema de los estados, respetaré la decisión que tomen ellos”. Con respecto a la adopción por parte de parejas del mismo sexo, el candidato del PRI ha recordado que este derecho ha sido consolidado y refrendado por la Suprema Corte de Justicia y que, por lo tanto, no tiene vuelta atrás.

Sin embargo, es necesario recordar las graves acusaciones de homofobia que pesan sobre este dirigente político, exjefe de gobierno del Estado de México. La principal acusación se remonta al año 2007, cuando un profesor homosexual, Agustín Estrada Negrete, que asegura haber mantenido una relación con el propio Peña Nieto, fue cesado como director de un centro educativo por participar travestido en una marcha contra la homofobia. Según el afectado, la orden vino directamente del entonces gobernador Peña Nieto, quien supuestamente ordenó a los cuerpos de seguridad detener y torturar a este profesor. Después de un gran eco mediático, Estrada Negrete fue readmitido en su puesto de trabajo, pero al mismo tiempo fue acosado hasta que se vio obligado a solicitar asilo político en los Estados Unidos.



Es el único candidato que repite su postulación, ya que en las elecciones presidenciales de 2006 también compitió por la Presidencia de la República. Su candidatura está respaldada por la coalición Movimiento Progresista, conformada por tres partidos de la izquierda mexicana: Partido de la Revolución Democrática (PRD), Partido del Trabajo (PT) y Movimiento Ciudadano (MC). En concreto, AMLO, como ya se le conoce, pertenece al PRD, partido que cuenta con una importante Comisión de Diversidad Sexual en su seno y que incluye en sus listas electorales a varios activistas LGTB.

Pero, la firme defensa de las reivindicaciones de la diversidad sexual por parte de su partido, no se corresponde con la actitud de López Obrador en esta campaña electoral. El que fuera jefe de gobierno del Distrito Federal, propone proteger los derechos humanos del colectivo LGTB, aunque ha evitado pronunciarse explícitamente sobre el reconocimiento de estos derechos. Para muchos, su actitud pretendidamente titubeante y reservada ante este asunto se encuadra en una estrategia electoral diseñada para intentar capitalizar el voto cristiano.

AMLO ha prometido actuar como “hombre de Estado” si es elegido presidente y ha preferido reservarse su opinión personal sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo cuando ha sido preguntado por ello. Lo que sí ha asegurado es que, de alcanzar la presidencia, someterá a consulta popular “temas polémicos”, a su juicio, como el aborto y el matrimonio igualitario. “Es muy fácil ganarse el aplauso, de un grupo o de otro, pero yo quiero buscar la reconciliación, que haya armonía en estos temas que son muy polémicos”, ha declarado el político tabasqueño.

Con todo, su programa electoral es el más completo desde la perspectiva de las minorías sexuales, ya que contiene, entre otras interesantes propuestas, el desarrollo de planes y programas educativos sobre diversidad sexual, el diseño y puesta en práctica de campañas contra la homofobia y la implementación de medidas efectivas contra el VIH/sida y otras infecciones de transmisión sexual.



Es la única candidata presidencial en este proceso electoral y representante del PAN, partido conservador ligado a la democracia cristiana que ha gobernado el país durante los últimos doce años, primero con Vicente Fox y más tarde con Felipe Calderón, actual presidente.

La postura de la candidata del PAN ante el reconocimiento de los derechos LGTB ha sido difusa y contradictoria, cuando no abiertamente opuesta. Vázquez dice respetar la diversidad sexual, pero ha dejado claro que comparte la concepción tradicional de matrimonio. Algunas de sus declaraciones no dejan lugar a dudas: “Yo vengo de un matrimonio conformado por un padre y una madre, por un hombre y una mujer. Es el único matrimonio que conozco y el único que defenderé”.

La candidata panista ha mostrado su sintonía con los postulados de la Iglesia católica, institución con gran fuerza en México, y ha rechazado el matrimonio igualitario y la adopción por parte de parejas del mismo sexo, al igual que la interrupción voluntaria del embarazo. No en vano, la Conferencia Episcopal mexicana ya ha reconocido su coincidencia con las posiciones defendidas por Vázquez Mota.



Es miembro del Partido Nueva Alianza (PANAL), un partido centrista y liberal, socio del PRI en anteriores convocatorias electorales. Quadri no parece tener grandes posibilidades de ser electo, pero se ha mostrado receptivo ante muchas reivindicaciones del movimiento LGTB. A pesar de ello, el PANAL y su candidato presidencial han recibido algunas críticas por parte del movimiento LGTB mexicano, concretamente por no integrar en sus listas electorales a activistas de la diversidad sexual.

Quadri ha mantenido encuentros con la comunidad LGTB mexicana y se ha posicionado a favor de los derechos de la diversidad sexual. Específicamente este candidato ha defendido el reconocimiento del matrimonio igualitario, así como el acceso al seguro popular y a todos los sistemas de seguridad social por parte de parejas del mismo sexo. Según su opinión, la legalización del matrimonio igualitario “es un reconocimiento a la necesidad de fortalecer el tejido social y de reconocer las uniones afectivas entre personas independientemente de su sexualidad”.

Además, el candidato presidencial del PANAL ha subrayado la importancia de impulsar una educación basada en el respeto a la diversidad sexual para combatir el bullying homofóbico en las aulas y ha propuesto la creación de una fiscalía especializada en la lucha contra los crímenes de odio por motivo de orientación sexual o identidad de género.


Fuente: DosManzanas

 



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