martes, 31 de julio de 2012

Rosy Bindi, presidenta del Partido Democrático de Italia anima a lxs homosexuales a marcharse del país si quieren casarse

La reciente asamblea del Partido Democrático (PD), principal fuerza del centro-izquierda italiano, ha reabierto el debate sobre el reconocimiento de los derechos de las minorías sexuales en Italia, al que los medios han dedicado multitud de artículos (L’Espresso le dedicó portada con el titular “Y nosotros nos casamos igualmente”). Conocida la oposición de la derecha italiana a los derechos LGTB, el debate se centra en la actitud del propio PD y, en general, de los partidos del centro-izquierda italiano. Muestra de lo complicado de la situación es el hecho de que la presidenta del PD, Rosy Bindi, se haya convertido en una de las más firmes opositoras al matrimonio igualitario, llegando a animar a las parejas del mismo sexo a marcharse si quieren casarse.

Rosy Bindi, que lideró el comité que elaboró el controvertido texto sobre los derechos LGTB aprobado por la reciente asamblea nacional de su partido, se ha convertido en el símbolo perfecto de la oposición al reconocimiento de los derechos de las familias LGTB en Italia. Un texto que no reconoce la existencia de las familias LGTB y califica erróneamente de inconstitucional al matrimonio igualitario. A lo más que llega el documento es a proponer el reconocimiento de derechos limitados a las personas que convivan durante un tiempo, independientemente de su relación afectiva, parentesco o consanguinidad.

Bindi ha insistido en varias entrevistas que el matrimonio igualitario es inconstitucional y que tampoco Francia, Reino Unido o Alemania lo han aprobado (no parece desde luego muy informada de las perspectivas sobre la materia a lo largo de los próximos meses). Ello no ha impedido que muchos en su partido le hayan reprochado su postura e incluso la hayan abucheado en varios mitines. Durante un acto en Roma, de hecho, la presidenta del PD tachó de “incívicos” a los rebeldes que la abucheaban, amenazándoles con abandonar cualquier debate sobre los derechos LGTB y diciéndoles que iban a “echar de menos las uniones civiles”.

Tampoco esto ha detenido las protestas. Durante otro acto en Ferrara, Bindi se reafirmó en su oposición a los derechos LGTB y respondió a los que le pedíanhacer lo que han hecho en España” animando a las parejas homosexuales que quieran casarse a marcharse a vivir a otro país.

Rosy Bindi ha sido vicepresidenta de Acción Católica en Italia, es célibe y practica la abstinencia sexual. En lo que se refiere a los derechos LGTB, su posición es que la familia es únicamente aquella formada por un hombre y una mujer. En 2007, cuando era Ministra de la Familia, se negó a invitar a las asociaciones LGTB a una conferencia sobre el tema argumentando que no estaban “legitimadas” para participar. En marzo de 2007 se posicionó en contra de la homoparentalidad afirmando que los hijos de homosexuales son unos “inadaptados” y que “un homosexual debe olvidar su deseo de ser padre o ser madre. Es mejor que un niño viva en África antes de que lo haga con dos hombres o dos mujeres”. Que esta mujer haya sido la persona elegida por el PD para dirigir la comisión que debía pronunciarse sobre los derechos LGTB evidencia la fuerza de los sectores clericales en Italia.


Las promesas de Bersani y la respuesta de los católicos del PD

Pero Rosy Bindi no ha sido la única figura del PD en pronunciarse sobre la materia. El secretario general y líder principal del partido, Pierluigi Bersani, ha intentado zanjar la polémica afirmando que su partido “hará las uniones gays” y se ha mostrado partidario de una ley “más o menos parecida a la de Alemania“. El problema es que, con independencia de las previsibles dificultades que Bersani tendría para conseguir suficientes apoyos para una ley de uniones civiles similar a la alemana, no es eso lo que afirma el texto que aprobó la asamblea nacional de su partido.

Después de que Bersani hiciera estas declaraciones, además, la senadora del PD Mariapia Garavaglia le ha desautorizado en una entrevista concedida a una web católica, de titular esclarecedor: “uniones gay: no las haremos nunca”. Según Garavaglia, Bersani se refería a la creación de un régimen jurídico para parejas convivientes con independencia del nexo que les una: “no solo a los gays, por entendernos, sino también a dos hermanos, a una abuela y su nieto o a dos amigas”.

De hecho, en Milán, el sector católico del PD ha maniobrado junto a la derecha berlusconiana para bloquear la aprobación de un simple registro comunal de las parejas de hecho, proceso al que en varias ocasiones nos hemos referido en anteriores entradas. El registro ha sido finalmente aprobado después de que el alcalde Giuliano Pisapia accediera a rebajar su contenido y eliminar cualquier referencia a la familia, consiguiendo así la abstención del sector católico del PD.


Declaraciones homófobas de Pier Ferdinando Casini

Tampoco hay que olvidar que el PD parece abocado a presentarse a las próximas elecciones generales junto al partido católico UDC (Unión Democrática de Centro), cuyo líder, Pier Ferdinando Casini, ha afirmado en una entrevista que el matrimonio igualitario “es una idea profundamente incivil, una violencia de la naturaleza y sobre la naturaleza”. Casini se ha referido también a las adopciones por parejas del mismo sexo afirmando que “es una idea que embrutece, que no hace progresar sino regresar” y ha subrayado que su partido es partidario de la “protección de la infancia”. En línea con el sector católico del PD, Casini ha afirmado ser como mucho favorable a la creación de un regímen jurídico para convivientes con independencia del nexo que les una.

Aunque pueda parecer mentira, no han faltado los que han intentado presentar estas declaraciones como una apertura hacia el reconocimiento de los derechos LGTB. La presidenta del colectivo DiGayProject de Roma, la controvertida Imma Battaglia, colgó un mensaje en Facebook en el que agradecía a Casini sus palabras y afirmaba ”respeto a quien, representando los fundamentos católicos de nuestras tradiciones, tiene el coraje de ser responsable y hablar de los derechos civiles de forma digna“.

Pier Ferdinando Casini, que se presenta como un firme defensor de la familia tradicional, es divorciado y ha convivido durante nueve años con una mujer 20 años más joven con la que ha tenido una hija nacida fuera del matrimonio y con la que contrajo matrimonio civil en 2007. Curiosamente, la exdiputada abiertamente lesbiana Titti De Simone ha denunciado recientemente que la mujer de Casini se había beneficiado, durante su convivencia con su futuro marido, de los mismo derechos que las parejas casadas gracias al reglamento de la Cámara, que incluye en la noción de “familiar” de un diputado también a los convivientes -siempre que sean de distinto sexo- de los diputados.

El líder de la UDC no ha sido el único representante de esta formación en hacer declaraciones sobre el tema. Más graves han sido probablemente las del eurodiputado Carlo Casini, que ha afirmado que el matrimonio igualitario es “un error de la historia” que ha comparado a la esclavitud o a la bomba atómica. También ha sostenido que la homosexualidad no es natural, sino un “defecto” del que uno no debe hacer ostentación, como la obesidad.


Éxito de los Orgullos locales

Terminamos con una nota de optimismo. Aunque el agobiado movimiento LGTB italiano no ha logrado tampoco este año organizar un Orgullo nacional de nivel europeo, centenares de miles de personas se han manifestado en los últimos meses en los diferentes Orgullos locales que han tenido lugar en numerosas ciudades italianas como Viareggio, Salerno, Nápoles, Catania, Palermo, Padova, Bassano (esta manifestación desató muchas polémicas y ataques por parte de la derecha local y nacional), Cagliari o Turín. En Roma 150.000 personas se manifestaron bajo el lema “¡Lo queremos todo!” pidiendo el reconocimiento de los derechos LGTB y el matrimonio igualitario.


Fuente: DosManzanas



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