miércoles, 7 de noviembre de 2012

'Matrimonio, sí. Y cómo les duele' por José María Izquierdo

Antes de comenzar a leer, recuerden que este texto está escrito sin ver -por diferencia horaria evidente- las ediciones de los periódicos de alcance nacional de esta mañana, que en algunas ciudades ya recogerán los resultados de Estados Unidos. ¿De qué podemos hablar entonces? Pues por ejemplo de la sentencia del Tribunal Constitucional que avala el matrimonio homosexual. Increíble que hayan tardado siete años los magistrados en su estudio. Porque era sólo cuestión de papeles. Se entiende que un caso como el Prestige, con decenas de testigos, de pruebas periciales, de abogados de todas las partes, de análisis y certificados de China, Grecia, Estados Unidos, etcétera, se lleve un tiempo. ¿Pero esta sentencia? No había que pedir nada ni llamar a testigos ni exigir largas y costosas pruebas periciales. Era cuestión de sentarse, consultar supongo que decenas de textos jurídicos, reflexionar y escribir. ¿Siete años, once magistrados? Pues no crean: la derecha lo admite -quien lo admite, que La Gaceta no lo hace- de muy mala gana. El Mundo, por ejemplo, vuelve a lo de la “unión conyugal”. Hay quien no ha entendido todavía de qué va esta vaina. Es de igualdad, amigos, de igualdad. La "unión conyugal" se la guardan ustedes para la boda de la Duquesa de Alba. Por ejemplo. Matrimonio es la palabra que iguala las uniones entre ciudadanos, sean homo o heterosexuales. ¿Por qué quieren llamarlas de distinta forma a las que unen a hombres con mujeres, que a las que unen a hombres con hombres o a mujeres con mujeres? Matrimonio. Se ha acabado la vaina. A llorar a la vía.

Abc rabia con la sentencia del Tribunal Constitucional. Tras esconder la noticia en primera página, escribe esto en el editorial: “La mayoría existente en el Tribunal Constitucional hacía previsible la desestimación, hecha pública ayer, del recurso de inconstitucionalidad presentado por el PP contra la ley de 2005 que aprobó el matrimonio entre homosexuales. Fue en su momento una de las leyes estrella del Gobierno socialista, cuya agenda de ingeniería social fue cumpliéndose implacablemente, con desprecio absoluto a la división ciudadana que generaba. El recurso de inconstitucionalidad del PP no sólo estaba justificado por la configuración histórica y aparentemente constitucional del matrimonio como la unión legal de hombre y mujer, sino también por la defensa de un modelo social en el que se reconocen millones de ciudadanos españoles”. El resto del editorial, farfolla.

Y en la página siguiente, Jaime González, quien con su excitante verbo nos ilumina noche sí y noche también en Intereconomía, nos refrenda en nuestras consideraciones acerca de esta prensa que nos rodea, que nunca sabe si quedarse en el siglo X –donde mora su religiosidad- o irse hasta el siglo XXIII, cuando a lo mejor ha triunfado su neoliberalismo. Lean, a ver si son capaces de seguir el razonamiento ¿? Primero, el título: “¿Por qué la partícula no puede ser de Dios?”. Y luego, el texto: “Resulta contradictorio que Peter Higgs, el hombre que descubrió la partícula que explica por qué la materia tiene masa, sea tan contundente al afirmar que ciencia y teología ‘no tienen relación alguna’. En su afán de separar a Dios de la física está reduciendo el éxito de su ya célebre bosón a un mero - aunque extraordinario- avance científico, debilitando la comprensión completa de su hallazgo y quebrando la piedra angular del progreso: buscar el sentido de las cosas humanizando la verdad, que es algo más importante que lo que diga un bosón. A Peter Higgs le molesta que su invento haya sido descrito como la ‘partícula de Dios’ . Está en su derecho, pero quitar a Dios del medio reduce el éxito de su descubrimiento, pues le priva de una dimensión que no se explica a través de la física, capaz de dar respuesta a por qué la materia tiene masa, pero no a por qué Dios no puede ser -al tiempo- la masa y la materia”. ¿Tal que el Increíble Hulk? ¿También verde?

No me animo a traerles las columnas de Gabriel Albiac, Ignacio Camacho o José María Carrascal, porque todas ellas tratan de las elecciones de Estados Unidos. Son conscientes sus autores de que no merece la pena hacer el ridículo y que apostar horas antes por un resultado soólo conduce a la posibilidad de equivocarse. Así que nubes y humo. Por ser amables con ellos.

El editorial de El Mundo es –ahora- a favor de la resolución del Tribunal Constitucional: “…los miembros del Tribunal han dado un rotundo aval al matrimonio homosexual (…) el resultado de ocho a tres revela un amplio consenso e indica que magistrados propuestos por el PP han votado a favor de la constitucionalidad de la norma”. A favor, sí… pero. Porque antes no decía eso El Mundo, no. Lo recuerdan ellos mismos y han ahorrado al catavenenos a buscar en la hemeroteca. Se agradece: “El periódico discrepó de la fórmula nominal elegida en su día por Zapatero (…) existía la opción de haberlas denominado ‘unión conyugal’, pero el PSOE se negó a pactar con el PP (…) Prefirió quedar bien con los colectivos más militantes”. Está claro: Pedro José sigue sin comprender nada. Véase más arriba.

Me ha gustado mucho la defensa que hace Federico Jiménez-Losantos de Esperanza Aguirre, Ignacio González mediante, frente al malvado Rajoy. Es emocionante: “Por lo visto, Rajoy no piensa perder la mala costumbre de torpedear a la Comunidad de Madrid, la de menor presión fiscal de España y una de las tres -con Galicia y La Rioja- que cumple sus compromisos contra el déficit. Ahora la ha tomado contra el euro por receta, amenazando con ir al Constitucional, que después de legalizar a ETA es como jugar a la ruleta rusa, pero en la cabeza de Ignacio González”. Y termina con este párrafo extraordinario: “Hace poco dijo Montoro: ‘Al Gobierno no le temblará el pulso para ayudar a Cataluña’. Para mantener la discriminación fiscal sociata contra la Comunidad de Madrid, tampoco. Rajoy odia más a los liberales que a Mas”. ¿Verdad que es para guardar?

Titula La Razón un editorialillo -por el tamaño- de la siguiente manera: “Un fallo del TC con derivadas imprevisibles”. Les digo cuáles son éstas: “Abre la puerta a nuevos tipos y formas de matrimonio que no tardarán en reivindicar su legalización”. Pues nada, esperemos a ver qué van a hacer esos conocidos de Marhuenda que estaban agazapados a la espera del fallo del Constitucional. Ya nos enteraremos. Y vuelve la burra al trigo, que se le dice, y Alfonso Ussía regresa a su afición de valorar la belleza de algunas detenidas, preferiblemente vascas y abertzales, como saben ustedes de otras ocasiones. Ahora nos habla de la etarra Izakun Lesaka: “No se puede ser más fea. Lloverán sobre mí toda suerte de insultos de las feministas que se callan cuando ejecutan a niñas en los países del Islam o lapidan a mujeres por adúlteras”. Basta.

Editorial de La Gaceta sobre el Constitucional, escrito con anterioridad y que nadie se acordó de cambiarlo en toda la tarde o la noche. Para qué: “Con una ligereza pasmosa, numerosos medios han dado por sentado que hoy el Tribunal declarará constitucional el matrimonio entre personas del mismo sexo. El fallo sería previsible en razón de la composición política de los magistrados, en el sobreentendido de que estos no votan según su propia reflexión, sino según su adscripción ideológica previa. Esto dice bastante poco sobre el prestigio del Tribunal. Y sobre todo, cubre con un velo de sospecha y duda la limpieza de sus veredictos. Sea como fuere, y diga el Tribunal lo que diga, lo cierto es que la Tierra no dejará de ser redonda ni el sol saldrá por poniente porque lo diga una mayoría de magistrados. El Derecho que no se atiene a razón, no es Derecho. Que el matrimonio se basa en la unión de un hombre y una mujer es una evidencia antropológica que está por encima de corrientes de opinión. Si hoy el TC decide que el matrimonio homosexual cabe dentro de la Constitución, habrá que deducir que sí, que es constitucional, pero entonces habrá dejado de ser matrimonio”. Lo diga el Constitucional, la Real Academia de la Lengua o su santa madre. A La Gaceta la van a convencer...


Las Fachadas



He dudado si ofrecerles las fachadas, porque seguro que las que ustedes verán esta mañana, al menos en algunos lugares, serán muy distintas. Ya habrá, prácticamente seguro, vencedor de las elecciones en Estados Unidos. Pero he optado por ofrecérselas para que vean cómo son nuestros chicos. Abc, por ejemplo, se descuelga con esa historia rocambolesca del magrebí: “Al paro por no hablar catalán”, titula. Luego, el euro por receta y Rajoy. Abajo, a la derecha, “El Gobierno no tocará el matrimonio gay tal y como lo ha validado el TC”. ¿De verdad que a la noticia del Constitucional le correspondía un minúsculo sumario? ¿Tanto les ha dolido? Pues igual que a La Razón. Recuadro mínimo y en el mismo sitio: “El Constitucional invoca la ‘evolución de la sociedad’ para rechazar el recurso contra las bodas gays”. Afirma que 2014 es el año en el que la economía española volverá a crecer. Y lo canta con gran contento. A ver si llegamos. Y cómo. El Mundo tiene hoy más sentido común. O menos carga ideológico-religiosa: “Rotundo respaldo del TC al matrimonio homosexual”. Y comienza así el texto de primera: “Por una amplia mayoría de ocho votos a tres y sin dividirse en bloques políticos…”. Otra careta: “Aguirre replica a Rajoy y se afianza en el PP de Madrid”. Dirá Pedro José que la esperanza nunca se pierde. Y perdón por el chiste. Juro no volver a hacerlo. La Gaceta no se anda por las ramas: “Será constitucional, pero no es matrimonio”. Y tres sumarios, tres: “La sentencia liquida el concepto de matrimonio”; “El Tribunal cede a la presión del ‘lobby’ gay, en contra del sentido común”, y “Antepone la ideología a la Ley Natural”. Ahí estamos. ¿Y si Indíbil y Mandonio fueron pareja?


EL AFAMADO MUSEO EL OJO IZQUIERDO
(Documentos y testimonios de la vida en las cavernas)

(Advierto que este texto puede herir la sensibilidad de nuestros lectores. Avisados quedan).

Título: “Premio al verdugo”

Sumario: “El Tribunal de Estrasburgo condena a los buenos e indemniza a los malos”

Texto: “Inasequible al desaliento, el Tribunal europeo castiga ahora a Polonia por no haber permitido que una adolescente abortara. La joven había quedado embarazada por una violación y fue a tres hospitales distintos, pero los médicos no quisieran oficiar de verdugos. Y Estrasburgo ha condenado al Estado polaco a indemnizar a la chica con 30.000 euros adivinen en concepto de qué... ¡daños morales! Alguien puede alegar que Estrasburgo invocaba el supuesto de violación, uno de los tres que contempla la ley polaca del aborto. ¡Con el positivismo jurídico hemos topado! Ésa ha sido la gran tragedia de Europa desde que en 1935 se aprobaron en las leyes de Núremberg que protegían la sangre alemana de contaminación judía. En nombre del positivismo jurídico –el relativismo disfrazado con toga y puñetas– se han cometido los mayores crímenes y arbitrariedades”.


Fuente: El País


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