martes, 4 de diciembre de 2012

'Homosexualidad en Rusia I' [des]variaciones: Percepciones de un género

Carolina Laferre

Según información de Wikipedia, la homosexualidad en Rusia ha sido durante mucho tiempo tabú y objeto de persecución. Revocada como tal en 1917, es en 1933 cuando vuelve a convertirse nuevamente en delito. Durante los primeros años de la década de los 90, las leyes se modificaron una vez más para legalizar la homosexualidad.

Este pasado verano, la mismísima Madonna fue amenazada por las autoridades rusas al pretender defender a la Comunidad Gay moscovita en su visita a San Petersburgo,  siendo el punto de inflexión para el activista Nikolai Alekseev, defensor aférrimo de los derechos humanos  y uno de los máximos exponentes de la Comunidad LGTB rusa, para interponer una denuncia a las autoridades del país por la continuadiscriminación a la que somete el gobierno a la población homosexual. Un mes después, otro activista gay, Alexei Kiselev, solicitó asilo políticoen España, según confirmó el propio Alekseev.

Tras la noticia emitida, la iglesia ortodoxa – de gran peso político además de religioso - se pronunció y amenazó con excomulgar a los organizadores del concierto.  Como consecuencia colateral, se prohíbe desde ese momento pronunciar o ecribir eltérmino "gay" en los medios de comunicación rusos.

A lo largo de este año se han recolectado más de 250.000 firmas para entregar a la Comunidad/Unión Europea,  tratando de presionar así al gobierno ruso  y hacer respetar los derechos de las personas LGTB. He considerado interesante conocer los aspectos anteriores a esta nueva revolución de género/sexo en la casi invulnerable,  en ocasiones oscura y siempre desconocida, Rusia.

El período moscovita, puede considerarse como la época de mayor visibilidad y tolerancia hacia la homosexualidad, que el mundo haya podido conocer jamás desde los días de la antigua Grecia y Roma. Durante los siglos XV, XVI y XVII, viajeros y embajadores extranjeros, que llegaban desde naciones donde los "sodomitas" eran objeto de torturas, quemas en la hoguera y encarcelaciones perpetuas, señalaban reiteradamente su asombro ante las manifestaciones claras de comportamientos homosexuales de la ciudadanía rusa, en todas sus clases y ámbitos sociales.

Entre los numerosos testimonios de esa visibilidad en la literatura de viajes y memorias, están los libros de Sigismund von Herberstein y Adam Olearius, y hasta un divertido poema del inglés George Turberville, titulado "To Dance". Turberville visitó Moscú en misión diplomática en 1568, tiempos de feroces purgas políticas llevadas a cabo por Iván el Terrible. El poeta no quedó impactado por la carnicería, pero sí mostró, en cambio,  su sorpresa por la abierta homosexualidad entre campesinos.

La homosexualidad no se daba únicamente entre las clases bajas; también se extendía entre la monarquía y las gentes nobles. El Gran Príncipe Vasily III de Moscú (que reinaría entre 1505 y 1533) fue reconocido homosexual durante toda su vida. Lo fue hasta el punto en que al finalizar su matrimonio de veinte años con su primera esposa, anunció su orientación afeitándose la barba, signo demostrativo de homosexualidad en aquella época.

Su hijo, Iván IV "el Terrible", contrajo más de siete veces matrimonio. Pero siempre se sintió especialmente atraído por jovencitos que portaban indumentaria femenina. Uno de sus más despiadados jefes de la policía política, Feodor Basmanov, alcanzó esa posición por interpretar danzas seductoras vestido de mujer, en la propia Corte del Zar.

El poeta y literato  A. K. Tolstoy (1817-1875) escribió una novela histórica en 1862 titulada Prince Serebriany”, donde describió el paradójico carácter de Fedor, comandante militar iniciador de aquellas purgas, compañero de cama del Zar y homosexual afeminado que comentaba en público el tipo de cosmética que usaba para mejorar su epidermis y el cabello.

También era bisexual el  Falso Dmtriy I, un monje vagabundo que afirmaba ser el hijo más joven de Iván el Terrible y que derrocó al Zar Boris Godunov para reinar durante un año en Moscú. En el transcurso de la pretendida boda del aristócrata con la princesa polaca Marina Mniszech en 1606, el Zar era esperado por su joven amante, el Príncipe Ivan Khvorostinin, que contaba con tan sólo dieciocho años. Este muchacho, vástago de una noble familia de antiguo linaje, fue ataviado para la ocasión con un conjunto decorado por un deslumbrante brocado, apañándose para cambiarse en dos ocasiones por otros vestidos igualmente deslumbrantes durante los festejos de esa noche.

En su posterior historia, Khvorostinin, que falleció en 1625, sufrió repetidos problemas con las autoridades, no por su homosexualidad o por sus relaciones con el aristócrata pretendiente, sino a causa de unos escritos satíricos en prosa y en verso (una especie de aleluyas). Esas sátiras criticaban el atraso de la sociedad rusa y la ignorancia general en tema de educación y formación. Repetidamente aseveraba la superioridad de las naciones protestantes del Oeste, sus elegantes modas y su alto nivel sociocultural. Estas palabras fueron consideradas como una absoluta herejía. El joven príncipe fue denunciado por sus amigos y sirvientes. Pero fue francamente bueno en sus discursos de autodefensa y logró evitar su encarcelamiento y la confiscación de sus propiedades, aunque jamás alcanzó realizar su gran sueño de vivir en Holanda o en Italia. Falleció por causa natural a los treinta y siete años.

El reflejo principal de la homosexualidad en la literatura rusa moscovita sobrevive en los escritos de clérigos ortodoxos donde denunciaban esa “práctica degenerada y lujuriosa”. “El sermón 12" del Ciudadano Daniel, un popular orador del siglo II, brinda un amplio panorama de diferentes tipos de homosexuales de la época, tanto afeminados como masculinos.

El Arcipreste Avvakum era el líder de los Antiguos Creyentes durante el cisma religioso de 1650, cuando éstos rompieron con la iglesia ortodoxa debido a las reformas en el ritual y por corregir la fonía y escritura de los nombres bíblicos instituidos por el Patriarca Nikon; en los siglos XVIII y XIX las comunidades de Antiguos Creyentes propiciaron el aumento de numerosas sectas disidentes menores. En su "Autobiografía" (año 197) obra muy apreciada por los escritores posteriores debido a su estilo, Avvakum plantea que se negó a escuchar la confesión de todo hombre que se hubiese afeitado la barba. En una ocasión, Avvakum enfureció a un gobernador al negarse a bendecir a su hijo, que, por el simple hecho de haberse afeitado la barba, podía seducir a los otros hombres. El padre, enfurecido, arrojó al clérigo al Río Volga.

El vacío legal sobre la homosexualidad no existió en la Rusia Kevica o Moscovita, no se conoce ninguna restricción al comportamiento homosexual. Empezando con el mas antiguo código legal ruso conocido, el "Russkaia Pravda" (Justicia Rusa), promulgado durante el reinado de Iaroslav El Sabio (gobernó entre 1019 y 1054) y llegando hasta los reglamentos militares de Pedro El Grande, a principios del siglo XVIII, ninguna legislación rusa prohibió "el pecado de Sodoma" o cualquier otra práctica homosexual. 



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