lunes, 7 de enero de 2013

'Homosexualidad en Rusia II' [des]variaciones: Percepciones de un género

CAROLINA LAFERRE

Política, Religión y Literatura

Tal como Eve Levin señala en su libro "Sex and Society in the World of Orthodox Slavs, 900-1700" (Sexo y Sociedad en el Mundo Ortodoxo Eslavo del 900 a 1700), a diferencia de la Europa Occidental, que a menudo establece leyes basadas en los mandamientos del Viejo Testamento; el Cristianismo Ortodoxo del Este considera varias formas de desviación sexual, no como crímenes, sino como pecados sujetos a la jurisdicción religiosa.

Levin estableció que lo que principalmente concernía, no era tanto el sexo de los participantes o los órganos involucrados, sino las posiciones relativas de la pareja durante el acto sexual. La mujer debajo y el hombre encima sometiéndola, era permitido y considerado como la “manera natural". Por el contrario, la posición inversa era "no natural" y pecaminosa.

Los contactos homosexuales, tanto en hombres como en mujeres, eran por considerados pecado: pecado de la misma magnitud que las posiciones invertidas de las relaciones heterosexuales. Recogiendo el testimonio de observadores extranjeros y nativos de la Rusia Moscovita, el historiador del siglo XIX Sergei Soloviov escribió: En ningún lugar, ni el Oriente ni en Occidente, la homosexualidad fue tratada tan suavemente como en Rusia.


Reacciones rusas a la homofobia occidental 

Durante el reinado de Pedro el Grande comenzó a comprenderse que las prácticas que los rusos habían tomado como algo habitual durante más de un milenio eran vistas con horror, desagrado y furia por aquellos que vivían en las - supuestamente - naciones más civilizadas de Occidente..

En el siglo XVIII, la abierta homosexualidad del período moscovita comenzó a ocultarse. Además, con el tiempo tuvo una renovada aparición entre las sectas de los disidentes religiosos de los Antiguos Creyentes. Dos de esas sectas, la Khlysty (un plural distorsionado de Cristo) y la Skoptsy (Castrados) tenían elementos homosexuales y bisexuales reconocibles en su cultura, folclore y rituales religiosos.

El mayor poeta gay de los principios del siglo XIX, Nikolai Kliuev, incorporó muchas de las tradiciones de esas sectas en su poesía visionaria.

A mediados del siglo XVIII, la literatura rusa incorporó formas literarias de la Europa Occidental. En las postrimerías de ese silo en Rusia, coinciden con la denominada "Edad del Sentimentalismo". El más importante poeta sentimentalista ruso fue Ivan Dmitriev (1760-1837). Escribió sátiras ingeniosas, canciones de amor edulcoradas y fábulas didácticas. Dmitriev era un oficial del gobierno que alcanzó el cargo de Ministro de Justicia en el reinado de Alexander I. En su carrera política, ejerció el nepotismo, rodeándose de ayudantes jóvenes y apuestos, que debían su progreso profesional tras convertirse en sus amantes .

En su poesía, sin embargo, mostró una sórdida máscara heterosexual, pretendiendo emular a los clásicos Cloe o Phillys. Las excepciones son sus adaptaciones a las fábulas de Lafontaine "Las dos palomas" o "Los dos amigos", en donde entra en inequívocas descripciones de asuntos amorosos entre personajes masculinos.


Pushkin y la Homosexualidad

Con Alexander Pushkin (1799-1837), la literatura rusa adquirió su primera figura de relevancia internacional. Aun siendo heterosexual, Pushkin mostró formas alternativas de sexualidad con una educada tolerancia que no tuvo parangón entre los escritores del siglo XIX. A finales de 1823, exiliado en el sur de Rusia, escribió una destacada carta al biógrafo Philip Vigel (que publicó unas memorias describiendo su orientación y sobre los círculos homosexuales de ese tiempo). En esa carta, y en un poema adjunto, Pushkin se compadeció ante Vigel de tener que vivir en Kishinev (ahora la capital de Moldova) como en una especie de ciudad de civilizada Sodoma, "como un Paris salido del Viejo Testamento".

El escritor mencionó a tres hermanos en Kishinev, que podían ser receptivos a los "intentos" de Vigel y le invitaba a visitarle en Odessa, pero previniéndole: Estaré feliz de servirle / con toda mi alma, mi verso, mi prosa / Pero Vigel, usted debe prescindir de mi trasero

En sus poemas que imitaban la Antología Griega o a los poetas Musulmanes, Pushkin asumía el personaje de un hombre atraído por muchachos adolescentes, una estratagema literaria que no se correspondía a la realidad de su propia vida.

El más joven escritor contemporáneo, Mikhail Lermontov (1814-1841) escribió del amor homosexual en el ciclo de poemas conocidos como sus "Húsares" o "Cadetes", escritos cuando el poeta tenía veinte años y estudiaba en la academia militar. Dos de los cinco poemas de ese ciclo describen encuentros sexuales entre otros cadetes. Aunque el tema está tratado con una clara distancia. Los detalles son tan concretos que Lermontov debía haber estado implicado directamente en los incidentes que describe.


Gogol y la autorepresión sexual

Nikolai Gogol (1809-1852), diez años más joven que Pushkin, fue uno de los más lamentables casos de autorrepresión sexual que se encuentran en los anales de la literatura. Total y exclusivamente gay, Gogol pasó toda la vida negando este hecho a los demás, principalmente por razones religiosas. Sus relatos y obras teatrales están empapadas por el miedo al matrimonio y otras formas de contacto sexual con mujeres, pero Gogol supo envolverse en una nebulosa de símbolos y fantasías surrealistas, que lograron que sus lectores contemporáneos se percataran del hecho. Una escena de su segunda obra "Casamiento" (ataque precipitado contra la institución del matrimonio), menciona a un funcionario que amó a un subordinado que durmió en la misma cama con él. Pasaje que fue retirado de la versión final en la obra.

Este brillante escritor se suicidó a la edad de cuarenta y tres, después de confesar su verdadera sexualidad a un sacerdote intolerante que le ordenó ayuno y oraciones día y noche si deseaba escapar del fuego del infierno y de la lapidación social.


Escritores del siglo XIX menos conocidos 

Algunos de los menos conocidos escritores rusos de la segunda mitad del siglo XIX, también tocaron temas homosexuales.

Ivan Kushchevsky (1847-1876) fue un escritor radical que escribió un volumen de historias y una novela satírica, “Nikolai Negorev”, o “The Prosperous Russian” (1871). El carácter del título hace referencia a un grupo de jóvenes revolucionarios idealistas que, como eventualmente suelen terminan, traicionan a las autoridades.

Al final de la novela, buscando oportunidades para comenzar una nueva carrera, el personaje de Negorev encuentra a un joven llamado Stern -aparentemente homosexual- que tiene "relaciones prohibidas con varios jóvenes". A través de Stern, Negorev se centra en un grupo de jóvenes aristócratas que se denominan entre ellos como "condesa" o "princesa", ostentando sus conquistas y coqueteos con otros hombres, y mostrando una propensión a dar chillidos (ignoro si se refiere a emitir gemidos durante el acto ¿?).

Negorev decide investigar ese grupo, esperando chantajear a alguno de ellos por su homosexualidad. Sin embargo, el escritor muestra una gran confusión: el tipo al que pretendía chantajear, deja embarazada a la hija de un importante oficial, tratando conseguir el aborto –ilegal- para la muchacha. Denunciando el hecho al padre de la muchacha, y ofreciéndose a casarse con ella como forma de ocultar ante la sociedad el embarazo, Negorev logra una carrera en la burocracia gubernamental. (Al igual que en Alemania o en Inglaterra en esa época, el chantaje por homosexualidad pareció haber sido muy común).


Carolina Laferre [Nila]



*'Homosexualidad en Rusia I' [des]variaciones: Percepciones de un género


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