jueves, 3 de enero de 2013

La homosexualidad, 'una enfermedad que se cura'

-Mamá, papá, (pausa ) Soy lesbiana. (silencio)
-Tú estás segura hija?, no será un capricho, seguro que con el tiempo se pasa…
-Sí claro, como una gripe. Unas pastillas, una semana en cama y esto se cura...

Puede parecer extraña esta conversación, pero la realidad es que aún hay gente que cree en la homosexualidad como enfermedad, relacionada incluso con psicopatías, esquizofrenias… Por desgracia muchas veces esta conversación va más allá y se busca la cura.

No tiene nada que ver con que la Organización Mundial de la Salud la excluyera de la lista de enfermedades en 1990. Es más bien un tema vinculado especialmente a sectores más conservadores y religiosos de la sociedad, como los grupos Exgay. (Grupos de apoyo con fundamento generalmente Religioso que prestan ayudas a homosexuales que quieren dejar de serlo, a través de la oración y otras prácticas) Eso, y la herencia que nuestra generación paterna recibió en estos campos. Si de bebé te dolían los dientes a chupar un trapo mojado en coñác, si de mayor eres “mariquita”… terapia. (Y digo mariquita, que no “tortillera”, porque antaño eso simplemente no era ni especulable. Si el papel de la mujer en la sociedad ya de por si quedaba regulado a un segundo plano, no pensemos ya en que pueda tener preferencias o gustos sexuales más allá de satisfacer a su cónyuge. Podías ser una “marimacho”, pero siempre atada a la cama de un hombre. O podías meterte a novicia).

Sí señor. Terapia de curación o de reorientación homosexual, básicamente consiste en eso: Someter al “enfermo” a una serie de tratamientos de aversión, modificación del comportamiento, oración, a fin de que vuelva al beato camino de la heterosexualidad, o al menos calme esos deseos. No olvidemos mencionar la castración y la lobotomía como otras “vías de curación” que han sido practicadas estas terapias.

En algunos de estos sitios, como en el Grupo Juan pablo II, o la organización Éxodus, se ofrecen pautas para salir de la AMS, (Atracción hacia el mismo sexo) algo así como la ayuda para salir de la droga, pero con menos metadona y más biblia mal interpretada.

La Religión católica condena la homosexualidad como una enfermedad, a pesar de que en el Nuevo Testamento no hay indicios de tal condena, aunque en el Evangelio según San Pablo se hace referencia a la depravación sexual que encontraba en la sociedad Romana donde era común tener un amante del mismo sexo. (Siempre entre hombres, generalmente patricios con un núcleo familiar formado, que abusaban de sus esclavos, o que utilizaban la pederastia como forma de competición frente al deseo por las mujeres) Hay que anotar, sin embargo, que en el Siglo I se permitió el matrimonio homosexual en aquella sociedad. Pero sólo entre hombres, no hay evidencia de homosexualidad femenina.

Sin embargo, es la mala interpretación de éste y otros pasajes de la biblia lo que ha hecho que un dios generoso y comprensivo, sea inflexible a la hora de enviar a su ángel exterminador para que arrastre a los homosexuales al averno para siempre.

Así que por lo general las asociaciones de ayuda para la superación de la AMS hacen una serie de recomendaciones que se pueden resumir en doce pautas, entre las cuales hay que rezar mucho, admitir tu situación, pedir ayuda, reconocer el mundo homosexual como un lugar pecaminoso cortando con él a la vez que te rodeas de un entorno hetero, rezar más, hacer exámenes de conciencia todas las noches, experimentar, pensar seriamente en el matrimonio, heterosexual claro; y adoptar roles adecuados a tu sexo. Ésta podría ser la parte más ligera de estas terapias al margen de tener que admitir que eres un error humano y divino.

Estas prácticas no sólo están basadas en la oración y la reflexión, si no que a veces llegan a ser vejatorias. Éste es el caso de la asociación de cura JONAH denunciada por cuatro hombres homosexuales quienes sufrieron maltratos y abusos psicológicos. Entre los cuales tras obligarles a desnudarse en una sala llena de espejos se les instaba a tocarse delante de otras personas; o se les hacía golpear una almohada mientras gritaban llamando a su madre, como metáfora del daño que les hacen a sus progenitores con su orientación sexual.

Este tipo de asociaciones constituyen un fraude, puesto que no se puede curar una enfermedad que no lo es. Y según testimonios de las madres de los denunciantes llegaron a invertir más de 10.000 dólares en dieciocho meses.

Sin embargo en la red se pueden encontrar testimonios de “homosexuales curados” que gracias a un gran esfuerzo y tesón por alejar esa forma de vida y en una lucha constante contra sus impulsos, han logrado establecerse con “normalidad” incluso llegando a formar núcleos familiares cimentados en un matrimonio heterosexual. Éste fue el caso de Jason Thompson, quien recibió la cura de la mano de uno de los ministerios locales de la Asociación Éxodus. Esta Asociación en concreto, opera a nivel internacional ofreciendo tanto asesoramiento como apoyo religioso, psicológico y consuelo tanto a enfermos de la AMS como a sus familiares cercanos.

En España hace unos meses se dio la noticia de una serie de curaciones que el Obispo de Alcalá Juan Antonio Reig Pla, había logrado en jóvenes homosexuales. Los testimonios coinciden en “Un infierno vivido a causa de la AMS”, haberse sentido inseguros, perdidos, caídos en la depravación; y todos se sienten agradecidos al Obispo por su labor. En su página web el obispo deja una guía para dejar de ser homosexual. El método recomendado por el obispado es la lectura de determinados párrafos de la Biblia, la meditación y la oración y el estudio de las vidas de San Carlos Lwanga y San Pelayo, ambos mártires por la Iglesia.

A pesar de la efectividad divina no todos son testimonios felices. Éste es el caso de jóvenes ecuatorianos que son secuestrados y obligados a ingresar con ayuda de familiares, en clinicas ilegales que ofrecen curación de la AMS. En algunos casos, para el «tratamiento» se usan métodos violentos y agresiones sexuales, tratamientos de shock eléctrico o privación de comida y sueño. Estas clínicas ilegales se ocultan a menudo como centros de tratamiento de drogodependencia privados y los «tratamientos» pueden costar hasta 1.500 dólares al mes. La Fundación Equidad y Género de Ecuador recibe unas quince denuncias al año de personas que han sido ingresadas contra su voluntad. En agosto de 2011, en Ministerio de Salud clausuró por lo menos treinta clínicas, la mayoría relacionadas con grupos evangélicos, aunque se cree que podrían existir hasta 200 centros de este tipo en todo el país.

El problema de este tipo de “terapias” no es sólo ya que existan, si no que encuentran su justificación en ciertas corrientes de la psicología que hablan de la homosexualidad como una enfermedad con raíces psicológica, como es el caso del psicólogo holandés Gerard van den Aardweg, quien considera la homosexualidad algo así como un trastorno neurótico, consecuencia de un sentimiento de inferioridad sexual respecto a otras personas en la etapa adolescente en comparación con jóvenes de la misma edad. Además según esta teoría, se dan una serie de circunstancias especiales, que cimentan el desarrollo de esta neurosis. Tales como en el caso de los hombres, la ausencia de un padre, o su lejanía; más una madre excesivamente protectora; y en el caso de las mujeres, una madre que descuide su rol materno en pro de su feminidad, o una madre ausente; y un padre la trate como el hijo que no ha tenido.

Según esa teoría, el guión de Heidi hubiera sido bien distinto. En muchos testimonios de curación los “enfermos” hacen suyos estos argumentos para justificar su homosexualidad.
Éste es el caso de Richard Cohen, “exhomosexual” psicoterapeuta y escritor del libro “Comprender y sanar la homosexualidad” en el cual da las pautas para poder salir de esta enfermedad. Richard asegura que la homosexualidad es una enfermedad de la que el mismo salió y que sufrió a causa de malos tratos en su casa. Con este planteamiento afirma haber curado a miles de hombres y mujeres homosexuales.

Aunque esta hipótesis pudiera tener algún tipo de peso en lo referente a los roles de género, carece del mismo en cuanto a la orientación sexual ya que en 1981 quedó demostrado, que esos factores no inciden en el desarrollo de la homosexualidad tras un estudio realizado en personas homosexuales con todo tipo de factores, por Bell Weinberg y Hammersmit.

En este estudio se cotejaron los entornos de 575 homosexuales/bisexuales, de raza blanca y 111 homosexuales/bisexuales de raza negra en comparación 284 heterosexuales de raza blanca y 53 heterosexuales de raza negra. A todos ellos se les hicieron las mismas preguntas acerca de su familia y del lugar que ocupaban en esta, su entorno amistoso, etc.

También se cree que la homosexualidad tendría un componente genético y que influye la exposición de hormonas recibidas durante la gestación. Teoría defendida por Bailey y Pillard en 1991, cuando tras un estudio realizado en parejas de gemelos en las que al menos uno se identificaba como homosexual, descubrieron que, en la mayoría de casos de gemelos monocigóticos (provenientes del mismo óvulo) ambos compartían orientación sexual, es decir eran concordantes, y en los casos dicigóticos (dos fecundaciones separadas) había discordancia.

En varios países como Noruega, Francia, China, india e Italia entre otros, estos “tratamientos” han sido prohibidos, básicamente porque se considera que algunos atentan contra la ética y los derechos humanos.

Actualmente, la Asociación de Psicología de Estados Unidos, desaprueba estas prácticas defendiendo que no hay una evidencia sólida que demuestre que se puede cambiar la orientación sexual de las personas, y que por añadido, esto acaba derivando en trastornos depresivos y creando tendencias suicidas; además de fomentar desigualdad, prejuicio y discriminación.

Como consecuencia de las prohibiciones, estas terapias han pasado a practicarse de forma marginal especialmente en países Iberoamericanos, (como el caso de La Fundación Equidad y Género de Ecuador) donde han aumentado las asociaciones que ofrecen cura. El Grupo Juan Pablo II, que escriben en la página web “Es Posible La esperanza”. Courage Latino, Éxodus Latinoamérica, Vida Humana Internacional y Catholic.net, perteneciente a la Red Informática de la Iglesia en América Latina, apoyan, difunden y ofrecen terapias de reorientación sexual.

En Lima (Perú) funciona, desde el año 2.000, el CREHO (Centro de Restauración de Homosexuales). La fundadora, una “exlesbiana” sin formación médica, comparte la teoría del desarraigo familiar o emocional como causa de la homosexualidad. La terapia se centra en ese desarraigo como cimentación de la homosexualidad, para aislarlo y tratarlo. Por ejemplo, "si el problema es de dependencia emocional hay que cortar las compañías que afectan, si es por abuso hacen la terapia del luto (desahogo)". Lo que consideran una enfermedad moral, del alma, también es tratada a través de la religión, a pesar de que no se consideran religión ni grupo religioso.

Estas asociaciones no se quedan sólo en Iberoamérica donde parece que hay un filón, existen más en otros países como la ya mencionada Exodus, NARTH (Asociación Nacional para la Investigación y Terapias para la Homosexualidad) según se describe en su página web, una organización educativa sin fines de lucro dedicada a afirmar un modelo complementario de género y sexualidad hombre/mujer y está compuesta por profesionales de la salud mental y ministros de la iglesia. Y FOF (Enfoque a la Familia), así como los grupos más conservadores del cristianismo. Lo que ha cambiado es el enfoque: Antes los homosexuales, eran pedófilos, sociópatas, y constituían un problema para si mismos y todo lo que les rodea; ahora hay que compadecerse de ellos y tratar su enfermedad por su propio bien ya que viene con una importante carga de desarraigo social. Si Jesucristo hubiera sido gay otro gallo cantaría.

Aún así, no toda la Iglesia está posicionada de la misma manera. La asociación “Cristianos Gays” lucha desde su posición creyente para desterrar los prejuicios homófobos de la religión católica y se posiciona totalmente en contra de estas terapias. Su credo no les salva de la hoguera lgtbfóbica, pero les asegura un lugar en el paraíso.

En España tras descriminalizar al homosexual, superar la Ley de peligrosidad y Rehabilitación social que curaba la homosexualidad a base de descargas eléctricas, y separaba a los homosexuales en cárceles para “pasivos” y cárceles para “activos”; y lograr una aceptación “generalizada” de la homosexualidad, aún hay defensores de la misma como enfermedad. Al margen del mencionado Obispo de Alcalá de Henares, Aquilino Polaino, catedrático y director del Departamento de Psicología de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Comunicación de la Universidad San Pablo CEU es otro ejemplo de los que mantienen la homosexualidad como enfermedad curable. Actualmente son sólo particulares los que ofrecen estas curas en nuestro país.

Al menos cada vez son menos las personas que creen en la homosexualidad es una enfermedad, porque si realmente lo fuera todos las personas LGTB pedirían la baja.


Aida Acero Marquina





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1 comentario:

Daniel dijo...

Estaba leyendo indignadísimo pensando en cómo era posible tanto descaro hasta que vi las cifras. US$ 10 mil por cada usuario en 18 meses... un ratito, ya regreso; voy a poner mi centro de curación para homosexuales y luego sigo leyendo :-)