martes, 2 de abril de 2013

Rapex, el método 'antiviolación' de la doctora Sonette Ehlers

Según datos recientes, se estima una media de tres violaciones por mujer existente en el mundo. Teniendo en cuenta que una gran parte de mujeres nunca han sido violadas, esta media muestra que muchas mujeres sufren un gran número de violaciones a lo largo de su vida.

El hecho de que una mujer viva en un país con mejores condiciones legales y sociales no la deja fuera del riesgo de violación, pero lo que es cierto es que en muchos países el riesgo de sufrir este tipo de ataques es muchísimo mayor.

En el caso de África, las agresiones sexuales a mujeres son una "costumbre" muy habitual, por lo que la doctora sudafricana Sonette Ehlers ha desarrollado un producto antiviolación llamado "Rapex".

Según cuenta la doctora, la idea comenzó a gestarse cuando examinaba a una mujer que había sido violada, mientras ésta se lamentaba diciendo con tristeza que ojalá hubiera tenido dientes ahí abajo.

Tras haber tratado a aquella mujer, la idea cuajó cuando entró en su consulta un hombre con un insoportable dolor debido a que se había atrapado el pene con la cremallera de su pantalón.

Lo que al principio fue una simple idea, ha terminado por convertirse en un producto que se asemeja a un tubo con púas en su interior, el cual es insertado en la vagina por la mujer con un aplicador a modo de tampón, y que en el caso de que un hombre la ataque sexualmente, las púas serán clavadas en su pene de tal manera, que la única solución para deshacerse del Rapex sea yendo a urgencias para que éste sea extirpado de su miembro. Lo que, a su vez, resultará mucho más sencillo a la hora de atrapar y condenar a violadores.

Cuando este invento, ideado para cuidar y proteger la integridad física, sexual y mental de las mujeres, fue presentado a la comunidad científica del país, fue duramente criticado por algunos que se quejaron de la creación de la doctora alegando que era un castigo medieval, a lo que ella respondió que ciertamente era un castigo medieval, pero para frenar un acto completamente medieval.

Lamentablemente vivimos en un mundo en el que a las mujeres se les enseña a protegerse de ser violadas, en vez de enseñar a los hombres a no violar a las mujeres.




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