lunes, 30 de septiembre de 2013

Homofobia, palizas y VIH en las prisiones cubanas


Pili González

Las cárceles donde se recluyen a presos con VIH son extremadamente duras. El trato recibido es vejatorio y agresivo, por la única razón de ser homosexuales y estar enfermos

Madeline Lazara Caraballo, opositora y presa política, se encuentra en una situación crucial para su salud, pues a pesar de mostrar mucha fiebre y folículos por el cuerpo debido a la hepatitis C que padece, los médicos de la prisión de San José de las Lajas, en la que está recluida, le han comunicado que no hay reactivos para análisis.

El presidiario Jorge Luis Arévalo Cutiño, miembro del movimiento pacífico por los Derechos de los Gays y Enfermos de Sida, advirtió que Bismark Olivera Fonseca, convicto de 36 años, también está en una situación de riesgo por un fuerte insuficiencia renal. Bismark tiene las defensas bajas y mucha fiebre, además de orinar sangre. Pese a ello, no le han practicado ni una análitica, porque el vehículo que lo trasladó llegó tarde al Hospital Nacional de Reclusos.

Asimismo, Arévalo menciona que aparte de no haber medicamentos en las prisiones los médicos no atienden de una manera óptima a los presos, a veces pasan horas, y los guardias aplican duros castigos físicos a los reclusos homosexuales todos los días. Es por esto que los presos seguirán revelándose, ya sea mediante huelgas de hambre o autoagresiones.

Es vergonzoso saber como Yoselis Capote Borgues, de la prisión de El Yayal, recibió un durísimo castigo con una porra sólo por quejarse de la discriminación a la que están sometidos los gays encarcelados, a los que ni siquiera se les permite la visita de otros familiares homosexuales.

Pero más grave es el caso de Wilber Rodríguez Colón, a quien a pesar de estar enfermo infligieron una paliza y le encerraron en una celda de aislamiento. Fue el propio Wilber quien se autolesionó en una pierna al día siguiente en protesta por las severas condiciones que soportan los gays presos. Lo que sorprende es que los carceleros que lo sacaron de la celda lo vieron todo y aún así le dejaron en el suelo desangrándose, sin ningún tipo de socorro.

No acaban aquí los casos de maltrato a gays encarcelados, Erick García Rodríguez recibió varias bofetadas y empujones por parte de una reeducadora, Laritza, que le dijo que los maricones no hablan con hombres, ya que Erick se encontraba hablando con otro preso. Es más, Laritza le exhortó que si no le cambiaban de cárcel se iba ella puesto que no tolera a los maricones.

A pesar de que muchos de los carceleros son homosexuales y padecen sida, el Día Mundial contra la Homofobia es censurado en las prisiones de Cuba.